martes, 20 de mayo de 2008

Vestirse de marciano

No hace falta darse un garbeo por el universo para alucinar. A veces con abrir la puerta de casa te das cuenta de que marcianos te puedes encontrar en cualquier sitio y ya ni te cuento si das un paso más allá y visitas un país desconocido donde un paquete de tabaco es más barato que uno de chicles o donde hay más riqueza bajo tierra que en buena parte de las casas de la superficie.
En esos lugares, en muchos casos, eres tú el que se convierte en ese marciano que se siente capaz de hacer cosas que nunca haría en su lugar de residencia habitual, como sobornar a un Policía, subirse en el coche de un absoluto desconocido en medio de una avenida de seis carriles o tirarse a la larga en el suelo para sacar una simple foto a un tulipán.
Como cualquier buen E.T. hay momentos en los que sólo piensas "¡mi casa, mi casa!", pero ¿quién se resiste a vestirse de nuevo de marciano? Yo no.

... y siga usted por donde quiera

No hay comentarios: