viernes, 25 de julio de 2008

Escoger una instante

Amanecer o atardecer... Tan iguales y tan diferentes
Si hay que quedarse con uno de esos dos momentos del día es difícil elegir. ¿Puede haber más belleza encerrada en un instante? Y lo curioso es que pasa todos los días, todos porque el sol siempre sale y también se pone y apenas nos enteramos, pocas veces nos paramos a contemplar ese horizonte. Por si hoy se perdieron esos dos instantes, ahí van...
¿Con cuál te quedas?


















sábado, 12 de julio de 2008

¡Me muero de hambre!

Mueren en el mar y mientras lo hacen las palabras se ahogan en su garganta: “¡Me muero de hambre!”
Es el grito silencioso de casi la mitad de la humanidad que vive en condiciones de pobreza o, peor, de pobreza extrema. El grito de cien millones de niños que no están escolarizados. El de más de medio millón de mujeres que mueren por causas relacionadas con la maternidad. El de millones que fallecen a causa de la malaria, la tuberculosis y enfermedades comunes por no tener acceso a los mínimos servicios médicos. Es el grito de once millones de niños que se van antes de cumplir los cinco años...
Es el grito desesperado de miles de personas que, a diario, están arriesgando su vida en desprotegidos cayucos en busca de la esperanza de otra orilla a la que muchas veces no llegan. Pobreza y hambre no son fruto del azar o la necesidad, tampoco lo son de la buena o mala fortuna, sino que son el resultado de una forma de organizar la vida económica y política. Pobreza y hambre no son males inevitables porque la humanidad cuenta con alimentos, tecnología y recursos para atender a una población mayor de la actual, lo que pasa es que están mal repartidos y utilizados.
Por eso, este grito es una llamada acusatoria que demanda responsabilidades a quienes teniendo poder para evitarlo lo consienten y a quienes con nuestra inhibición y silencio ante semejante catástrofe humanitaria nos volvemos cómplices.

... y siga usted por donde quiera

jueves, 10 de julio de 2008

6.470.818.671...1...1...1...1

Me gustó y pasa lo mismo que con los libros, una vez que los lees, lo mejor es prestarlos. Pues eso, ahí va:

"En este momento hay seis mil millones, cuatrocientos setenta millones, ochocientas dieciocho mil, seiscientas setenta y una personas en el mundo. Algunas corren asustadas. Otras vuelven a casa. Algunas dicen mentiras para llegar al final del día. Otras simplemente están enfrentándose a la verdad. Algunos son hombres malvados en guerra con los buenos. Y algunos son buenos, luchando con los malvados. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces… todo lo que necesitas es una".

... y siga usted por donde quiera

miércoles, 2 de julio de 2008

People always leave...

No sé cuantas noches llevo aquí delante del ordenador intentando pasar de la primera línea. Pero ya son dos años en un atasco tratando de entender y ese debe ser el error, que no hay nada que entender.

No he querido verlo o simplemente no me he dado cuenta pero aquel junio de hace dos años algo se me rompió por dentro y no hay manera de repararlo. Lo intento, sé que debo intentarlo pero de repente pasa cualquier cosa que me hace regresar el agujero, a recordar que la gente siempre se va y otra vez vuelve el bloqueo.
No sé cómo hablar de ello, quizás porque es irracional. Encontrar lógica en la muerte es imposible y para alguien que creía que para todo hay razones, esa búsqueda de una razón ha conseguido hacer mucho daño. ¿Por qué tú Campanilla?, ¿por qué así?, ¿por qué en ese momento?

Ya sé que no debería pensar en ello, que es injusto y más sabiendo todo lo que sucedió después en tu casa, pero no sé como hacerlo porque, amiga, tampoco quiero olvidarte y tengo miedo de hacerlo si no me acuerdo de ti. Y cuando lo hago, lo primero que me viene a la mente es aquel horrible día cuando lo que debería recordar es aquella carita de hada, o tu rostro concentrado ante la pantalla de un ordenador, las charlas en el claustro, las partidas de parchís, o tu sonrisa el día que me presentaste a tu hija...

La gente siempre se va... y ese es el problema, que no quiero que se vaya nadie más, que tengo miedo de no aguantarlo. Terror a querer y a que me quieran, terror a algo tan simple como no poder volver a hablar con alguien nunca más. Un segundo y plas, ya no hay posibilidad de que te responda porque se ha ido para siempre ¡Qué triste!

Me cuesta mucho cada letra pero debo escribir, seguir haciendolo y dejar que las palabras se las lleve el viento, y hablar yo aunque no tenga respuesta con la convicción de que el mensaje te llegará. Decir hacia fuera lo que me digo constantemente hacia dentro que no sé cuánto me va a costar pero una cosa te juro: Voy a conseguir recordarte con una sonrisa y lo haré por tí y por mí y también por algunas personas más a las que se lo debo porque la gente se va pero queda otra gente...